De compras, fundas, cajas y llaves
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| AI foto |
No hay nada que me encojone más que cuando decido ir al súper a comprar un único artículo…y sin darme cuenta he llenado el carrito completo.
Qué
quille.
Primero,
me doy cuenta de algo básico:
como solo iba a comprar una cosa, no traje fundas.
Así que tengo que comprar fundas… Si señores, como lo oyen aquí es casi una
pregunta existencial el de comprar o no fundas porque aquí en Noruega cuestan
un cuarto. Estamos
en este movimiento ecológico de “cero plástico” que nunca voy a entender,
porque tooooooodo en el súper está empacado en plástico.
Pero ajá
que le voy hacer, respiro profundo y compra las jodía’ fundas.
Segundo
problema. Ahora
tengo que llevar todo al carro. Y claro,
como toda super mujer, autónoma, independiente, que todo lo puede… me cargo
todas las fundas de una vez.
Error
número uno.
Porque automáticamente empieza el caos:
¿Dónde están las llaves del carro?
Las jodía’ llaves del carro.
Porque automáticamente empieza el caos:
¿Dónde están las llaves del carro?
Las jodía’ llaves del carro.
Que no
importa lo que hagas, siempre van a estar en el bolsillo donde tienes un enredo
de fundas pesadas que ni sabes cómo lograste agarrar.
Y, claro está, soltarlas no es una opción. Porque ya tú hiciste el compromiso emocional de cargar todo en un solo viaje.
Y, claro está, soltarlas no es una opción. Porque ya tú hiciste el compromiso emocional de cargar todo en un solo viaje.
Tercer
problema.
Si piensas bajar las fundas al piso… te das cuenta de que está, sucio, mojado o Dios sabe que.
O sea, sabes perfectamente que vas a poner las fundas en el piso, después en el asiento… y ahí mismo te dañaste tú sola.
Si piensas bajar las fundas al piso… te das cuenta de que está, sucio, mojado o Dios sabe que.
O sea, sabes perfectamente que vas a poner las fundas en el piso, después en el asiento… y ahí mismo te dañaste tú sola.
Entonces
decides hacerte la fuerte, la fit, la ágil, la que puede sacar las llaves con
una sola mano.
Y es ahí
cuando te das cuenta de que las llaves están en el bolsillo…cerrado
con zipper.
O sea,
no hay forma humana de sacar esas llaves sin:
– dos malas palabras
– una pequeña subida de presión
– y terminar soltando las fundas, encojoná, para sacar la jodía llave roja del pique
– dos malas palabras
– una pequeña subida de presión
– y terminar soltando las fundas, encojoná, para sacar la jodía llave roja del pique
Pero
bueno… ustedes me entienden.
El caso
es que hoy, llegando al carro en ese mismo estado, me dije:
“Mi misma, apuesto a que tienes las llaves en el bolsillo cerrado de la chaqueta.”
“Mi misma, apuesto a que tienes las llaves en el bolsillo cerrado de la chaqueta.”
Y cuando
voy a buscarla… ta-tannnnn. Las
llaves estaban del lado correcto.
Las saqué sin problemas.
Sin lucha.
Sin pique.
Las saqué sin problemas.
Sin lucha.
Sin pique.
Señores…
de verdad sentí como si se hubiera abierto una luz angelical con música de
fondo.
De esos pequeños milagros que hacen de la cotidianidad…el mejor momento del día. ✨
De esos pequeños milagros que hacen de la cotidianidad…el mejor momento del día. ✨

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