Maletas, litros, centímetros y otras formas de perder la paciencia
Hay
cosas que uno cree que serán simples:
·
Comprar
pan.
·
Buscar
un regalo.
·
Elegir
una maleta.
Y luego está la realidad… Porque yo, inocentemente, decidí comprar una maleta nueva para mi próximo viaje (ya les contaré para dónde me voy a botar el golpe).
Una maleta normal. nada fuera de lo común. Una maleta barata, de último minuto. Una maleta para llevar mis 23 kilos reglamentarios de equipaje.
¿Qué tan difícil puede ser comprar una maleta?
Qué
error.
Qué
error más grave.
Empiezo a buscar y de inmediato me encuentro con esto:
71
litros.
107
litros.
Hasta hice una captura de pantalla, porque parece que hoy en día comprar una maleta es lo mismo que resolver una ecuación de física nuclear.
¿Eh? Perdón... ¿Litros? en serio, ¿LITROS?
¿Quién fue el genio que decidió que las maletas se miden en litros?
Porque hasta donde yo sé, yo no voy a
viajar con agua. No es de sopa que voy a llenar la maleta. Yo se que empaco muchísimas
cosas pero estoy 100% segura de que no llevo una pecera.
Y
sí, sé que muchos estarán pensando en romo... pero no, ni siquiera eso.
Yo
lo único que quiero saber es:
¿Me caben los 23
kilos o no? Pero no.
Ahora
resulta que tengo que entender cuántos litros equivalen a la cantidad de ropa
que una mujer latina, caribeña y, sobre todo, dominicana considera necesaria
llevar "por si acaso".
Porque todos sabemos que una cosa es viajar. Y otra muy distinta es viajar con la mentalidad de:
"¿Y
si hace frío?"
"¿Y
si hace calor?"
"¿Y
si llueve?"
"¿Y
si me invitan a una boda inesperada?"
"¿Y
si necesito este abrigo que no uso desde el 2017?"
Todo eso hay que llevarlo. Por si
acaso.
Asi que, no me doy por vencida y sigo
buscando, solo para descubrir que otras tiendas no usan litros.
Demos
gracias al Señor.
Pero
oh, no, no, no, no.
Ellos
usan centímetros. Si, damas y caballeros, como lo leen:
65
cm.
76
cm.
Y aquí fue donde mi cerebro decidió renunciar. Porque tampoco yo empaco midiendo. Nunca en mi vida he dicho:
"Déjame
ver si esta blusa mide correctamente para una maleta de 76 centímetros."
Yo
empaco usando un sistema mucho más sofisticado, perfeccionado por generaciones
de mujeres dominicanas:
Meto todo lo que creo, sueño, sé y sospecho que me voy a poner.Más lo de por si acaso. Y si no cierra, me siento encima.
Y si todavía no cierra, saco una cosa... y meto dos más. Ese ha sido el método científico de mi familia por generaciones.
Pero
aquí estoy.
Comparando
litros.
Comparando
centímetros.
Y la linea area pesando mis centimetros convertido en litros mientras yo sigo leyendo especificaciones. Buscando opiniones y reseñas. Intentando averiguar cuál de todas esas maletas es la que acepta mis 23 kilos de ansiedad viajera.
Porque además hay algo que nadie explica. ¿Cómo una maleta de 107 litros puede costar menos que otra de 76 centímetros? ¿Quién entiende eso? Yo no.
A estas alturas no sé si estoy comprando una maleta o aplicando para un máster en ingeniería logística. Lo único que sé es que, después de tres horas buscando, sigo sin saber cuál comprar.
Pero ahora sé exactamente cuántos litros tiene una maleta. Información completamente inútil que jamás necesité en mis años de existencia.
Y
mientras tanto, mi vieja maleta rota me mira desde la esquina de la habitación
como diciendo:
"Te dije que
todavía aguantaba otro viaje."✈️😂
Pregunta seria para
mis 2 lectores:
¿Soy la única que no entiende por qué
las maletas se venden en litros y centímetros? cuando lo único que queremos
saber es:
"¿Me
caben los 23 kilos o no?" 😅🧳
Comentarios