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Maletas, litros, centímetros y otras formas de perder la paciencia

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Hay cosas que uno cree que serán simples:           ·        Comprar pan.           ·        Buscar un regalo.           ·        Elegir una maleta. Y luego está la realidad… Porque yo, inocentemente, decidí comprar una maleta nueva para mi próximo viaje (ya les contaré para dónde me voy a botar el golpe). Una maleta normal. nada fuera de lo común. Una maleta barata, de último minuto. Una maleta para llevar mis 23 kilos reglamentarios de equipaje. ¿Qué tan difícil puede ser comprar una maleta? Qué error. Qué error más grave. Empiezo a buscar y de inmediato me encuentro con esto: Biltema opciones 5 litros. 71 litros. 107 litros. Hasta hice una captura de pantalla, porque parece que hoy en día comprar una maleta es lo mismo que resolver una ecuación de física nuclear. ¿Eh?  Perdó...

Conversaciones profundas que te dejan con la boca abierta

Hace un tiempito estaba en Oslo visitando a Bayayo. Algo que estoy tratando de convertir en rutina… porque aquí, en esta cultura noruega, es muy fácil que cada quien se meta en su mundo tan pronto empieza la universidad y, sin darte cuenta, uno se va alejando. Así que ahí estábamos, tranquilos, poniéndonos al día. Yo, como buena madre, en modo preocupación activa. Hablándole de mis miedos, de cómo funciona el sistema aquí con el famoso “patrocinio del estado”, donde mientras estudias te dan un dinero para vivir —el famoso stipend — con el que pagas apartamento, estudios y sobrevives… pero que eventualmente hay que devolver cuando empiezas a trabajar. Nada que ver con nuestros países. Yo, en mi mente, ya proyectada a futuro: – el apartamento – el préstamo – el trabajo – la estabilidad – el “organízate muchacho” Y entonces Bayayo, en su paz nórdica, me dice:  Que quiere seguir estudiando. Que está terminando su Bachelor. Que está pensando hacer un Master...

De compras, fundas, cajas y llaves

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AI foto No hay nada que me encojone más que cuando decido ir al súper a comprar un único artículo…y sin darme cuenta he llenado el carrito completo. Qué quille. Primero, me doy cuenta de algo básico:  como solo iba a comprar una cosa, no traje fundas. Así que tengo que comprar fundas… Si señores, como lo oyen aquí es casi una pregunta existencial el de comprar o no fundas porque aquí en Noruega cuestan un cuarto.  Estamos en este movimiento ecológico de “cero plástico” que nunca voy a entender, porque tooooooodo en el súper está empacado en plástico. Pero ajá que le voy hacer, respiro profundo y compra las jodía’ fundas. Segundo problema.  Ahora tengo que llevar todo al carro.  Y claro, como toda super mujer, autónoma, independiente, que todo lo puede… me cargo todas las fundas de una vez. Error número uno. Porque automáticamente empieza el caos: ¿Dónde están las llaves del carro? Las jodía’ llaves del carro. Que no importa lo que hagas, siempre van a estar en el bol...

Gripe en Noruega

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AI foto Sé que he estado ausente… otra vez. Pero esta vez no fue por vaga, ni por falta de ideas… fue por razones fuera de mi alcance:  estaba enferma.  Bueno… enferma y  enferma . Tenía gripe. Sí, ya sé… no es como para morirse. Pero déjame decirte algo:  no es lo mismo tener gripe en República Dominicana que tener gripe en Noruega.  Aquí es… una experiencia.  Primero, tú inocentemente piensas: “Déjame ir a la farmacia y comprarme algo para esta gripe.” JA.  Lola. Aterrice a mi cruda realidad: estoy viviendo en Noruega.  Aquí, si vas a comprar cualquier cosa que no sea un Ibuprofeno de 200 mg o un Paracetamol de 500 mg…  necesitas receta médica. O sea: – tienes que hacer cita – esperar a ver que dia en los proximo 6 meses tu doctor esta disponible – y cuando por fin vas… ya tú estás sana Pero eso es tema para otro blog.  Volviendo a la gripe. Si crees que vas a encontrar un antigripal, un jarabito mágico, una past...

Reflexionando en Domingo de Ramos 🌿

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Hay algo que siempre me ha llamado la atención del Domingo de Ramos. Sé que es el inicio de una semana intensa, llena de contrastes, emociones y significado. Estamos con las palmas en alto, en alegría colectiva… y al mismo tiempo es la antesala de momentos difíciles. Quizá por eso, hoy más que nunca, esta celebración tiene algo que decirnos en nuestra vida moderna: con poca vida “offline” y demasiada vida “online”, que a veces nos desconecta de lo esencial. Vivimos en una era donde todo pasa rápido y la información le da la vuelta al mundo en segundos. Medimos el día en notificaciones, likes, reels y mensajes pendientes en WhatsApp. Nuestra vida online se ha vuelto una extensión de quienes somos: madres, mujeres, trabajadoras, soñadoras… pero necesitamos, de vez en cuando, una pausa. Silencio. Propósito. El Domingo de Ramos nos invita a eso. A detenernos. En medio de la alegría de que Jesús entra triunfante en nuestras vidas, nos recuerda que hay valor en parar y mirar hacia adentro. A...

DTMF Bayayo

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No soy muy dada a estar al día con canciones, artistas de moda o ritmos nuevos. Pero, después de oír tanto sobre el escándalo del concierto del Super Bowl con Bad Bunny, tuve que hacer un pequeño esfuerzo por enterarme de qué era lo que todo el mundo comentaba. Y claro… se me pegó la canción. No por lo moderna, sino porque hoy cumple mi Bayayo 22 años. Y yo sigo tratando de entender en qué momento pasó todo tan rápido. Hace nada lo tenía cargado, chiquitico, oliendo a bebé, corriendo de aquí para allá y con esa malicia angelical que daban ganas de abrazarlo y no soltarlo jamás… y ahora, de buenas a primeras, resulta que es un adulto viviendo solo en Oslo, tomando sus propias decisiones, creando sus propias opiniones, y que cuando lo voy a visitar me corrige cuando digo algo “muy de mamá”. No sé cómo la vida tiene esa mala costumbre de acelerarse cuando uno no está mirando y al pestañar.... fua ya es un adulto independiente. Por eso la canción de Bad Bunny me da de a duro y...

Sábados de ñoñamiento

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(O mi version poco seria del selfcare ) Hay personas que tienen rutinas de sábado muy productivas: Van al gimnasio. Hacen brunch. Organizan la casa. Planifican la semana. Y después estoy yo. Aquí, lejos de mi ecosistema natural dominicano —de los pasadías de salón donde te hacen manicura, pedicura, el cafecito, el chisme de la semana y todo lo demás— la verdad es que extraño esos sábados de salón. Así que este fin de semana decidí que necesitaba mi propia versión: un sábado de ñoñamiento. Porque llega un momento en la semana, en la quincena o en el mes —especialmente cuando vives en un lugar frío, oscuro, donde no hay un salón que te resuelva, y más cuando la vida se pone intensa— en el que uno necesita hacer una pausa y dedicarse un tiempito. No para hacer algo espectacular. Solo para ser un poquito egoísta y consentirse. Hoy abrí mi pequeño arsenal de supervivencia personal: cremas, mascarillas, aceites esenciales, exfoliantes naturales y muchísimas vainas que prometen hidratar, suav...