{Imaginacion}

En mi mucho vacilar, pensar, imaginar y hablar con papa Dios, he llegado a la conclusión que cuando él creo las madres las creo casi tan divinas como el mismo, porque al mirar hacia atrás veo cosas, que una vez descarte por absurdas y que ahora veo como el mayor de los misterios.

Hace un tiempo, en una pequeña isla caribeña, donde nunca cae nieve y el invierno mas crudo es quizás de 22 grados celcius, vivía una familia conformada por mamá, papá y tres hermosas niñas, eran tiempos difíciles, donde los padres se sacrificaban por crear el ambiente ideal para criar a sus hijas felices.

Cada navidad la madre creaba un hermoso árbol, no era como los de ahora, plásticos, verdes llenos de hermosas ramas, no, aquel era un simple árbol seco, pintado de blanco, el cual la madre forraba de algodón, para que pareciera nieve, y lo decoraba con tanto amor que lo hacia merecedor del mas grande de los premios, tres orgullosas caritas llenas de felicidad al ver su árbol de navidad.

Recuerdo como si fuera ayer, el afán de mi madre en forrar dicho árbol de algodón, es mas, me atrevería a decir que de noviembre a diciembre no quedaba una sola farmacia con algodón disponible, pues, en mi pequeña isla tercermundista, para nosotros la clase no pudiente todavía no existían arboles navideños como los de ahora, sino, que se hacia un sacrificio para crear una navidad lo mas normal posible.

Crecí viendo ese árbol pintado de blanco lleno de algodón, y al pasar el tiempo, también cambio mi perspectiva, además, que la apertura en la comunicación hizo posible ver arboles navideños majestuosos, llenos de nieve real, que distaba mucho de lo que mi madre ponía cada navidad en casa.

Entonces pensé: Que fracaso, a quien se le ocurre semejante idea de pintar un árbol de blanco y llenarlo de algodón, eso no existe, que poca imaginación.... ese fue mi pensar hace algunos años, pero como dice el dicho: «el que ríe, ultimo ríe mejor», en este caso Papa Dios río ultimo y me dio mi lección:
«No hay nada que no se logre con un poco de fe»

Hace unas semanas mi esposo me llevo a visitar un buen amigo suyo, y que me encontré en el frente de su casa??? Un árbol blanco de tanta nieve y forrado de lo que parecía algodón.
Ahora me pregunto, como una madre, viviendo en una isla en medio del océano atlántico, donde no había televisión por cable, Internet, ni se compraban revistas, llegar a la conclusión de que así se vería un árbol en invierno en un país que ni siquiera tendría conciencia plena que existía?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Maletas, litros, centímetros y otras formas de perder la paciencia

DTMF Bayayo

{19 de Julio.... Otra vez}