"Pasamos mucho tiempo ganándonos la vida, pero no el suficiente tiempo viviéndola." ―Teresa de Calcuta

 

Røysumlina en otoño 


Hay momentos en la vida en los que uno simplemente… desaparece un rato.
No porque quiera.
No porque se haya quedado sin cosas que decir.
Sino porque la vida pasa. Y pasa sin esperar a nadie.

Hoy miré este blog después de muchos años… la verdad, demasiados años.
Y al recorrer estas páginas fue como abrir una caja de recuerdos: momentos felices, reflexiones, sueños, retos, aprendizajes… pedacitos de la mujer que fui y de la mujer en la que me fui convirtiendo con el tiempo.

Cuando escribía aquí, lo hacía desde el corazón.
Sin filtros.
Sin estrategias.
Sin pensar en algoritmos. Solo escribía.


Y quizá por eso hoy siento que este es el lugar perfecto para volver.

Porque la vida no se detuvo en 2012… al contrario, desde entonces han pasado mil cosas.
He vivido aventuras, viajes, desafíos, momentos de crecimiento, cambios profundos, aprendizajes sobre salud, bienestar, fe, familia, propósito… y también descubrimientos que me han ayudado muchísimo y que siento ganas de compartir.

Este blog siempre fue un espacio de experiencias reales y divertidas.
De pensamientos que llegan en medio del día. De esas pequeñas historias que, sin darte cuenta, terminan enseñándote algo grande.

Y quiero que siga siendo así.
Así que aquí estoy.

Decidida a volver a compartir un poquito de mí, de mis locuras, inspiraciones, pensamientos, reflexiones y pequeñas cosas que hacen mi vida más bonita.

No prometo perfección. Solo una pequeña ventana abierta a mi vida… por si decides asomarte y acompañarme en el camino.


Si has llegado hasta aquí, gracias por estar.
Si leíste este blog hace años… bienvenida otra vez.

Y si acabas de descubrirlo, ponte cómodo, porque después de muchos años…

Yummy Moms vuelve a la vida y

 esta vez, la historia continúa.

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